FINLANDIA, ¿REALISMO O UTOPISMO EDUCATIVO?

Finlandia y su sistema educativo son un ejemplo mundial que es continuamente referenciado. Su éxito continuo en las evaluaciones PISA y su modelo público e inclusivo, son estudiados y comparados en todos aquellos países que buscan esos mismos resultados. Un reciente programa: “Salvados” en nuestro país, ha vuelto a hacer explícita esta comparación. Su éxito delata un interés y preocupación dentro del debate educativo. Nada que añadir, nos alegramos: todo lo que sea debate educativo implica interés. Nuestra perspectiva es otra: Finlandia no puede ser una coartada educativa. Un defecto español: utilizar la comparación para justificar su mediocridad y que todo siga igual.
Coartada significa afirmar que mientras no logremos las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales del modelo a seguir, no hay solución posible. Esta falacia se sostiene en una descontextualización que nada ayuda, cuando se trata de hacer un comparativismo constructivo. Un modelo no se trasplanta, un modelo no se copia, un modelo no se imita, cuando de lo que hablamos es de la matriz educativa. ¿Por qué? Porque la única solución es contextualizar aquellos factores y elementos que nuestra realidad pueda sostener: posibilismo frente al utopismo educativo. Dos argumentos y ejemplos que justifican lo anterior: el realismo posibilista que defendemos en INED21.
Primero: hay un factor que se repite en el modelo finlandés y en los mejores sistemas educativos del mundo. Lo ha identificado la investigación internacional continuamente: la calidad docente es el principal factor de un buen sistema educativo. Identificar esta variable es hacer posibilismo constructivo, ya que sí es posible cambiar el modelo de selección y formación docente. Mientras seguimos discutiendo de la siguiente ley educativa, lo importante no se enuncia.
Segundo: hay otro factor que se repite en Finlandia y en otros países con grandes resultados. ¿Cuál? La importancia social y familiar que se da a la educación y, por extensión, el reconocimiento social del profesorado. Mientras en nuestro país seguimos discutiendo de la siguiente ley educativa, las mentalidades no cambian. Solo se inicia un cambio individual y social, cuando se identifica lo importante y se actúa en coherencia. Lo importante se obvia en una coartada comparativa. Volvemos al efecto lampedusa: que todo cambie, para que todo siga igual.
Dos conclusiones finales que resumen nuestra posición: podemos y debemos mejorar. Primera: comparativismo constructivo sí, comparativismo descontextualizado es una coartada educativa para que nada cambie. Segundo: realismo posibilista es identificar los factores principales y contextualizarlos a nuestra situación, frente al utopismo educativo que nada cambia y siempre espera. Como realista amo los detalles que complejizan lo simplificado, les dejo uno al lector interesado: Finlandia tiene desde finales del s.XIX, una de las tradiciones lectoras más sólidas de Europa. Dicho de otro modo: familia y lectura van de la mano. No salió en el programa: se llama contextualizar.
Aconsejamos la lectura de:
REDUCCIONISMO04 ejemplaridad
Escritor: Editor:
José Luis Coronado Víctor González

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