las apariencias engañan

Casi siempre, las apariencias engañan, lo aparente se impone como real, lo superficial parece esencial… Siempre queda bien el ensalzamiento del ego (individual o colectivo) con o sin criterio…

7 consejos para trabajar la autoestima en clase

Fuente original del artículo

La autoestima es un ingrediente imprescindible para lograr tener una educación emocional sana y completa. Modela la forma en que las personas se ven a sí mismas, e influye en todas las áreas de la vida, ¿cómo no trabajarla también en nuestras clases?

Fortaleciendo la autoestima de nuestros estudiantes logramos que en el futuro lleguen a ser personas seguras, que sean capaces de mostrar sus mejores habilidades y sacar lo mejor de sí mismos. Para ello, te traemos algunas propuestas para ayudarte a conseguirlo, ¡lo mejor es que puedes empezar a ponerlas en práctica desde hoy mismo!:

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más ocupados que… pre-ocupados…

Hubo una vez en una aldea un muchacho al que le regalaron un caballo. Alegre, paseaba por los campos mientras todos los aldeanos se admiraban y decían “Que suerte tiene…” y el Maestro Zen dijo “ya se verá.”

Pasaron unos meses y el muchacho se cayó del caballo y se rompió una pierna. Entonces todos en la aldea se compadecían de él y decían “Que desgracia…” y el Maestro Zen dijo “ya se verá.”

Al cabo de un tiempo todos los jóvenes de la aldea fueron reclutados por el ejército para ir a la guerra, todos menos el muchacho de la pierna rota. Todos en la aldea se alegraban por el diciendo “Que suerte tiene…” y el Maestro Zen dijo “ya se verá…”

Fábula Zen

Ocuparse más que pre-ocuparse…

El árbol confundido

Había  una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y  bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo  era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El  pobre tenía un problema: no sabía quién era. Lo que  le faltaba era concentración, le decía el manzano:
– Si realmente lo intentas,  podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?- No lo  escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?Y el  árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como  los demás, se sentía cada vez más frustrado.Un día  llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves y, al ver la desesperación del árbol, exclamó:- No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. ¡Yo te daré la solución!

“No  dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas…Sé tu mismo, conócete,  y para lograrlo, escucha tu voz interior.”

Y  dicho esto, el búho desapareció.
– ¿Mi  voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme? Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió…
Y  cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz  interior diciéndole:
“Tú  jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera  porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y  majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje…
Tienes  una misión ¡Cúmplela!
Y el  árbol se sintió fuerte, seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para  lo cual estaba destinado.
Así,  pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo  entonces el jardín fue completamente feliz.

… no lo hagas…

Muchos lo llamarán pasión, otros elección, quizás alguno vocación… distintas palabras para… ser quienes realmente somos.

Conectados y comunicados no son sinónimos

Estar conectados y estar comunicados son cosas distintas. No han de confundirse los términos. Quizás a menudo olvidamos que lo que lo que realmente nos conecta está inscrito en nuestra esencia de persona. Es esa capacidad que se alimenta de emociones… una energía que no necesita de cables, ni de antenas… que habita nuestra vida desde el más absoluto de los silencios… ese en el que todo encuentra sentido.

saber mirar…

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Comienzo este nuevo blog con la intención de aunar contenido que antes tenía disperso en un mismo lugar.

Quisiera que la primera entrada fuera rescatar un cuento que me ha venido a la mente en muchas ocasiones en el último curso.

Un grupo de discípulos le preguntó una vez a su maestro Zen:  ¿De dónde viene el lado negativo de nuestra mente?.

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