6 cosas del hombre ignorante…

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Seis cosas revelan la ignorancia del hombre:

cuando monta en cólera por causas triviales;

cuando habla inútilmente cuando no debe;

cuando se hace el generoso fuera de lugar;

cuando divulga los secretos de sus amigos;

cuando desconfía de todo el mundo sin razón alguna;

cuando se halla incapaz de distinguir entre amigos y enemigos.

Confucio

7 Enemigos silenciosos que te mantienen en la Mediocridad

Fuente original del artículo

En sus palabras, la mediocridad, más que simplemente una persona que hace su trabajo mal, realmente quiere decir que es un estado que nos atrapa en la mitad de nuestra jornada y no nos permite desarrollar nuestro máximo potencial.

Estos 7 Enemigos que, sin que te des cuenta, te atraparán en la mediocridad son:

1- Falta de un Propósito más elevado:

En nuestro trabajo o negocio, existen muchas actividades que no nos gustan. La clave está en entender cuál es el propósito más elevado para poder entender cómo tareas que no nos gustan, se conectan con el propósito que sí nos apasiona.

transformar errores en exitos SD

Salir a vender tu producto o servicio puede ser que no te guste, pero la libertad que causa en tu familia tener un negocio estable sí. Despertarte temprano para hacer ejercicio puede ser que no te guste, pero el ser saludable en el largo plazo sí.

Necesitas conectar las tareas que no te gustan a un propósito más elevado. Si no, te volverás una persona frustrada y negativa y quedarás atado a la mediocridad.

2- Búsqueda de Aburrimiento:

¿Buscar Aburrimiento? La realidad es que muchos lo buscamos de una manera inconsciente. Buscamos el aburrimiento cuando evitamos utilizar nuestro tiempo para la reflexión, para hacernos preguntas trascendentes o para sumergirnos en terrenos desconocidos.

Esto lo podemos ver día a día cuando cada espacio de tiempo que tenemos lo llenamos con revisar nuestro teléfono móvil, nuestro Facebook o cualquier otra cosa similar.

Las grandes ideas y las revelaciones transcendentales suceden cuando abrimos espacio a… pensar. ¿Por qué crees que la mayoría de las ideas suceden cuando estás en la ducha? Esperemos que no inventen un teléfono o un Ipad para la ducha. Ese día se acabarán las ideas que nos quedaban.

3- Enamorarnos de la Zona de Confort.

La zona de confort es el área de lo conocido, de las victorias predecibles. El problema con la zona de confort es que no te permite crecer, no te permite aventurarte a nuevos horizontes.

Existen momentos en la vida donde te vas a enfrentar a una decisión donde puedes mantenerte en lo conocido (y probablemente será la mejor decisión vista desde el ángulo de tus compañeros de trabajo, amigos y familiares) o te arriesgarás a moverte afuera de lo conocido asumiendo estratégicamente algunos riesgos. Ahí es donde está el crecimiento desproporcional.

4- Autoengaño: 

El autoengaño es cuando creas una falsa realidad de ti mismo con el objetivo de no enfrentarla. Este tipo de personas sólo se rodea de otros que le dicen lo que le gusta escuchar. No es capaz de evaluar nuevas perspectivas o pedir retroalimentación de forma honesta.

Para esta persona es más fácil crearse una ilusión de la realidad que enfrentarla y trabajar por mejorar.

5- Ego:

El ego es cuando te colocas a ti mismo por encima del equipo o inclusive por encima de lo más grande que puedes contribuir a la humanidad. Someter el ego es entender cuál es el propósito más elevado (punto 1) y entender de que ese propósito es mayor que ti mismo.

Al final, el objetivo es lograr el propósito, no necesariamente ganar de forma personal.

6- Miedo:

Similar al punto #3, el miedo no nos permite aventurarnos a nuevos territorios. Muchas veces manufacturamos miedos irreales para justificar no ejecutar lo que queremos.

No dejes de leer o escuchar 6 Estrategias para Evitar que el Miedo te Detenga.

7- Aislación Intencional:

Nuestras actitudes en respuesta a otras opiniones y retroalimentación pueden causar dos cosas: o que aprendamos de la diversidad de pensamiento y crezcamos, o que nos aislemos intencionalmente.

Aislarnos tiene un placer inicial que no tiene el abrazar la diversidad: crea un ambiente donde escuchas siempre lo que quieres escuchar.

El problema es que con el tiempo te vas quedando sólo, nunca logras mejorar tus puntos ciegos y terminas fracasando.

Ya para terminar, Todd contó que una vez le preguntaron que cuál era la tierra más costosa del planeta. Luego de pensar en en Manhattan, San Francisco o inclusive lugares como Dubay, esta persona le dijo: Los cementerios.

¿Los cementerios? – Preguntó Todd.

Si, los cementerios – respondió – Los mismos están llenos de historias no contadas, novelas sin escribir y millones de sueños sin cumplir.

Ese día Todd escribió dos palabras en una hoja de papel y la colocó en el centro de su oficina. Sus palabras fueron:

“Muere Vacío”

Él se prometió que, cuando ese día llegara, él habría dado todo de sí. Todo.

Hoy te digo a ti: “Muere Vacío.” Vive una vida donde día a día des todo de ti, no dejes que la mediocridad de atrape y logra tu máximo potencial. Una vida sin remordimientos.

Ahoga tus miedos

¿Quién dijo miedo?

Si huyes del miedo, te perseguirá. Si corres hacia en su búsqueda, será él quien huya.

 

Es día 21. ¡Feliz final del mundo! ;)

Feliz final del mundo! 😉

 

O saltas, o no saltas

No todo en la vida es evolución. Para algunas cosas, o saltas… o no saltas.
Reflexión sencilla, ¿verdad?

Quiero saltar

La tribu de los mokokos vivía en el lado malo de la isla de las dos caras. Los dos lados, separados por un gran acantilado, eran como la noche y el día. El lado bueno estaba regado por ríos y lleno de árboles, flores, pájaros y comida fácil y abundante, mientras que en el lado malo, sin apenas agua ni plantas, se agolpaban las bestias feroces. Los mokokos tenían la desgracia de vivir allí desde siempre, sin que hubiera forma de cruzar. Su vida era dura y difícil: apenas tenían comida y bebida para todos y vivían siempre aterrorizados por las fieras, que periódicamente devoraban a alguno de los miembros de la tribu.
La leyenda contaba que algunos de sus antepasados habían podido cruzar con la única ayuda de una pequeña pértiga, pero hacía tantos años que no crecía un árbol lo suficientemente resistente como para fabricar una pértiga, que pocos mokokos creían que aquello fuera posible, y se habían acostumbrado a su difícil y resignada vida, pasando hambre y soñando con no acabar como cena de alguna bestia hambrienta.
Pero quiso la naturaleza que precisamente junto al borde del acantilado que separaba las dos caras de la isla, creciera un árbol delgaducho pero fuerte con el que pudieron construir dos pértigas. La expectación fue enorme y no hubo dudas al elegir a los afortunados que podrían utilizarlas: el gran jefe y el hechicero.
Pero cuando estos tuvieron la oportunidad de dar el salto, sintieron tanto miedo que no se atrevieron a hacerlo: pensaron que la pértiga podría quebrarse, o que no sería suficientemente larga, o que algo saldría mal durante el salto… y dieron tanta vida a aquellos pensamientos que su miedo les llevó a rendirse. Y cuando se vieron así, pensando que podrían ser objeto de burlas y comentarios, decidieron inventar viejas historias y leyendas de saltos fallidos e intentos fracasados de llegar al otro lado. Y tanto las contaron y las extendieron, que no había mokoko que no supiera de la imprudencia e insensatez que supondría tan siquiera intentar el salto. Y allí se quedaron las pértigas, disponibles para quien quisiera utilizarlas, pero abandonadas por todos, pues tomar una de aquellas pértigas se había convertido, a fuerza de repetirlo, en lo más impropio de un mokoko. Era una traición a los valores de sufrimiento y resistencia que tanto les distinguían.
Pero en aquella tribu surgieron Naru y Ariki, un par de corazones jóvenes que deseaban en su interior una vida diferente y, animados por la fuerza de su amor, decidieron un día utilizar las pértigas. Nadie se lo impidió, pero todos trataron de desanimarlos, convenciéndolos con mil explicaciones de los peligros del salto.
– ¿Y si fuera cierto lo que dicen? – se preguntaba el joven Naru.
– No hagas caso ¿Por qué hablan tanto de un salto que nunca han hecho? Yo también tengo un poco de miedo, pero no parece tan difícil -respondía Ariki, siempre decidida.
– Pero si sale mal, sería un final terrible – seguía Naru, indeciso.
– Puede que el salto nos salga mal, y puede que no. Pero quedarnos para siempre en este lado de la isla nos saldrá mal seguro ¿Conoces a alguien que no haya muerto devorado por las fieras o por el hambre? Ese también es un final terrible, aunque parezca que nos aún nos queda lejos.
– Tienes razón, Ariki. Y si esperásemos mucho, igual no tendríamos las fuerzas para dar este salto… Lo haremos mañana mismo
Y al día siguiente, Naru y Ariki saltaron a la cara buena de la isla. Mientras recogían las pértigas, mientras tomaban carrerilla, mientras sentían el impulso, el miedo apenas les dejaba respirar. Cuando volaban por los aires, indefensos y sin apoyos, sentían que algo había salido mal y les esperaba una muerte segura. Pero cuando aterrizaron en el otro lado de la isla y se abrazaron felices y alborotados, pensaron que no había sido para tanto.
Y mientras corrían a descubrir su nueva vida, pudieron escuchar a sus espaldas, como en un coro de voces apagadas:
– Ha sido suerte
– Yo pensaba hacerlo mañana
– ¡Qué salto tan malo! Si no llega a ser por la pértiga…
Y comprendieron por qué tan pocos saltaban, porque en la cara mala de la isla sólo se oían las voces resignadas de aquellas personas sin sueños, llenas de miedo y desesperanza, que no saltarían nunca…
Tomado de: http://cuentosparadormir.com/

que viene el lobo!

Frente al miedo, intemperie…
Frente al inmovilismo o la regresión, el camino…
Frente a las críticas y meter el dedo en el ojo, las alternativas…

Pobres de aquellos que, buscando su interés, prefieren generar miedo, inmovilismo y críticas…